sábado, 4 de septiembre de 2010

SER POLICÍA

Es difícil de explicar, pero hay profesiones que te esperan y otras que te buscan. La mía podría ser de las que te buscan, aunque eso, claro está, es fácil decirlo a toro pasado, una vez que has invertido toda una vida en ella. Sea como fuere, jamás me imaginé desempeñando este trabajo. Ser policía, o médico, bombero, veterinario o arquitecto, son algunas de las profesiones por la que suelen decantarse los niños, posiblemente influidos por los medios de comunicación y por el cine. La de policía es quizás la profesión que más ilusiona cuando eres un crío. El poder que te da una placa y una pistola, atrapar y detener a los malos y terminar siempre como un héroe, son razones poderosas para que, dentro del ideario infantil, ser policía sea la única o casi la única opción posible. Yo debo reconocer que jamás pasó por mi mente, jamás tuve el deseo de vestir un uniforme. Si alquien me hubiera dicho unos años antes que iba a ser policía y que esa iba a ser la única profesión que conocería, lo habría tachado de loco.

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