sábado, 14 de agosto de 2010

CINCUENTA AÑOS


En diez días pasaré esa "barrera" mítica de los 50. Medio siglo en tan solo unos días.

Dicen que al llegar a esta edad las personas sufren una crisis, la crisis de los cincuenta o la crisis de la mediana edad, y que afecta especialmente a los hombres.  Dicen que a esta edad se pierde vigor físico y sexual, que se entra en una especie de invisibilidad social y que comienza la edad del pánico, del miedo, tal vez por una mayor cercania a la muerte.  Yo no se si eso será cierto o no, hay quien piensa que todo eso son falacias, que miedo tendrá aquel que quiera tenerlo o quien tenga menores recursos de afrontamiento. Yo no le tengo especial miedo al futuro, creo que algo, sea bueno o malo, siempre está por llegar y la vida es un compuesto de ambos, de lo que te destruye poco a poco, segundo a segundo, y de lo que te mantiene un segundo más.

No es un momento de cambio, sino un momento de continuidad.  Nada empieza a los cincuenta, la vida no empieza a los cincuenta, pero tampoco empieza en este momento lo mejor de la vida.  No hay milagros.  Los milagros no existen.  Es o debería ser un momento de realismo, de aprovechar lo vivido, la experiencia adquirida para seguir viviendo minuto a minuto y día a día.  La vida no comienza a los cincuenta, la vida, el resto de la vida, comienza en cada momento, en cada instante.

Carajo, son cincuenta años ya.



Hoy he tenido la oportunidad de disfrutar de un día agradable rodeado de compañeros y amigos.  El verano ha propiciado el encuentro.  Habíamos organizado una comida comunitaria a escote y para ello nos hemos reunido en una casa de campo a las afueras de la ciudad.  Mucho pescaito frito, mucha cerveza, un paisaje inigualable, baños a destajo en una piscinita de agua salada, sol y mucha positividad.  El final del verano aún está por llegar.

Imagen: Claude Monet
 

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